jueves, 24 de julio de 2008

DE MASCOTAS Y OTRAS COSAS

La verdad es que nunca hubiera imaginado el poder que ejercen las mascotas sobre los seres humanos. Aunque sea un pecesito, porque lo crean o no, cuando murieron los míos los lloré como si me hubieran cortado un brazo (uh, qué fuerte la imagen, perdón). Hace unos años sufrí la pérdida de mi gato, la verdad es que fue un duro golpe porque lo presentí y además llegó en mal momento. La gata, compañera vieja de mis aventuras (tiene 13 años), lo sufrió terriblemente. Comenzó a quedarse pelada, pobrecita, era muy fea con los cuartos traceros pelados. Veterinario de por medio, deducimos que nada podía recuperarla, salvo la incorporación de otro animal a la familia. Así que así tomamos la decisión de traer a la perra a casa. Una Golden Retriever dorada, tan preciosas como ningún otro perro (claro está que lo digo desde la óptica de la dueña, no?). Así fue que nos fuimos adaptando a la vida de tener un cachorro en casa, enseñándole algunas pavadas como dar la patita y creando miles de técnicas para que hiciera sus necesidades fuera de casa. Todo un aprendizaje, no sólo para ella, sino para todos los integrantes de la familia. La gata se adaptó bastante bien y fue recuperando parte de su pelaje. Hace una semana, la perrita comió algo que le hizo muuuy mal. Diarrea con sangre y vómitos al por mayor (también con sangre), salimos corriendo a la madrugada para que la atendieran y nos dijeran qué tenía la perra. Veterinarios (varios) de por medio, dieron con el diagnóstico y debimos dejarla internada por dos días. La casa se revolucionó, no podíamos dormir y la gata se la pasaba maullando, y en la puerta de casa, esperando a su compañera de travesuras. Gracias a Dios, todo salió bien y hoy está en casa con medicamentos, pero está nuevamente en casa y recuperándose cada día más. Sufrí mucho esa internación, sufrí mucho las visitas en la clínica, ella también sufrió mucho y nos dábamos cuenta. Era una tortura salir de la veterinaria y saber que ella se quedaba allí. Se me achicharraba el corazón y las lágrimas se me abarrotaban en la garganta. Finalmente, la perra salió para el día del amigo, festejó en casa con la gente querida y un agradecimiento inmenso a los veterinarios que atendieron a mi mejor amiga, mi perra.

Ammé Bisau

1 comentario:

Anónimo dijo...

UN
OSO ABRAZO
PARA ALAI
QUE ES

HERMOOOOOOOOOOOOOOSA


Y saludos para las dueñas!



.Maga.